Soy anarquista y apoyo el derecho al matrimonio igualitario en Cuba

Jimmy Roque Martínez

Muchas veces entre las personas que nos consideramos anarquistas surge la pregunta de cómo entendemos el anarquismo. Yo conocí el anarquismo gracias a Mario Castillo. No he leído mucho del tema, o casi nada (que no es lo mismo, pero es igual). No obstante, tengo mi manera propia de entender esa corriente.

Creo que es un modo de vida. Un modo de vida en el que se es solidario, en el que se intenta desarrollar el empoderamiento de las personas, deseando y trabajando por cuidar y proteger la naturaleza sin la exclusividad del ser humano. Entender a nuestra especie como parte de la naturaleza. Es también un modo de vida que se opone a todas las opresiones, los maltratos, y las discriminaciones.

Tengo mis incoherencias y contradicciones: unas aparentes y otras inequívocas. Una de ellas es no ser vegetariano. ¿Cómo se puede pedir que todos tengamos una mejor vida cuando te alimentas de un ser que fue sacrificado para ser comido? Sé que la industria cría y mata de una manera atroz a los animales destinados para el consumo humano. Así como esto, pudiera mencionar más incoherencias.

IMG-20181112-WA0005(1).jpgNo obstante, quiero hablar de una de las contradicciones por la que ahora vivo de manera activa. Se trata de la campaña a favor del matrimonio igualitario en Cuba.

En la isla se “debate” por estos días la propuesta para la nueva Constitución, la que definiría el matrimonio como “la unión entre dos personas”, sustituyendo la de la actual Constitución que lo refiere como “la unión entre un hombre y una mujer”. La nueva definición daría la oportunidad a los y las homosexuales de acceder al matrimonio y a la adopción.

Muchas iglesias cristianas en Cuba están realizando una fuerte campaña en contra de esta nueva definición de matrimonio y de las otras definiciones de familia que se han hecho visibles por estos días.

Yo estoy en contra del matrimonio, como lo estoy de la iglesia, como lo estaría de alguien como dios, con su doctrina o lineamientos, no sé cómo llamarle, que intenta que las personas sigan su moral, y que amenaza que de no obedecerle irían al infierno… lugar que sería muy caliente, dicen.

El matrimonio es una institución represiva ideada por los dos grandes monstruos de la sociedad contemporánea: el Estado y la religión.

Pero lo cierto es que el matrimonio en Cuba existe, solo que existe para los que siempre han ostentado el poder: los heterosexuales. Para mí, luchar por el matrimonio en Cuba luchar por los derechos de esas personas que desean casarse y no lo pueden hacer pues son discriminados. Considero que eso de por sí es ya una razón suficiente para luchar.

Por otro lado, el matrimonio daría protección legal a muchas familias homosexuales que hoy están en total desamparo sobre los bienes materiales de su pareja. Además, y creo que la razón más importante, daría la posibilidad a estas familias de poder adoptar de manera legal.

Si yo permitiera pasivamente que la iglesia y los seguidores de las doctrinas de ese dios, impidieran la aprobación del matrimonio homosexual aportando de esa manera a la permanencia de la discriminación, me sentiría muy mal.

Si dejara que la iglesia y los seguidores de ese dios convencieran a la mayoría de los ciudadanos y ciudadanas de que es inmoral que existan otros modelos de familia, modelos diferentes a lo que ellos y ellas consideran como “diseño original” está integrado por hombre, mujer e hijos; si me quedara callado ante eso, pues me sentiría muy mal. Estaría aportando con mi silencio a la discriminación.

No apoyo el SÍ a favor de la Constitución, pero apoyo la lucha de los derechos de las personas LGBTIQ, y me interesan las deliberaciones que se han generado en Cuba, un sitio tan poco estimulante para ello.

Mi única inseguridad aquí es si votar NO para este proyecto constitucional, o simplemente no acudir a las urnas durante el referendo. Pero como anarquista entiendo que no puedo apoyar discriminaciones, y tampoco quiero sentirme mal conmigo mismo por no ayudar a los demás seres.

¿Alguien puede cuestionar mi anarquismo por apoyar el matrimonio? Claro que puede. Es su derecho, de ser libre y de expresarse con libertad. Es su derecho de pensar eso. Pero también debe pensar que de manera contraria yo estaría apoyando la discriminación y eso es aún peor.

Siempre pienso que el anarquismo se adapta a su momento, a su tiempo y a su país. El anarquismo tiene retos diferentes en cada sitio, tiene contradicciones diferentes en cada sitio, tiene que definirse en cada sitio. Apostando al anarquismo puro (que nadie sabe a ciencia cierta qué cosa es, por suerte) se puede caer en el sectarismo, el extremismo y las discriminaciones.

Prefiero tener algunas contradicciones filosóficas que apoyar discriminaciones que palpo con mis manos día a día. Es por eso que, aun apoyando el matrimonio, me considero anarquista.

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